El alto tráfico de embarcaciones —hasta 1.000 al día— en las costas del sur de Chile pone en peligro la supervivencia de la ballena azul, un cetáceo en peligro de extinción que tiene en estos mares un lugar preferido para su alimentación por la alta presencia de krill, diminutos peces que forman parte básica de su dieta. Biólogos de la Universidad Austral de Chile han alertado en una investigación publicada en Scientific Reports de que, debido al enorme tráfico de barcos, principalmente de la industria pesquera, hay alto riesgo de colisiones con las ballenas, lo que puede repercutir de forma negativa en una población ya de por sí diezmada.


































