Diez civiles pudieron regresar a sus hogares el 28 de junio como resultado de años de esfuerzos en las negociaciones entre las partes de la guerra. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski agradeció al equipo dedicado a la liberación de los cautivos, incluyendo al Vaticano, que logró el intercambio “a pesar de todas las dificultades”.


































