La última campaña electoral en la Argentina en la que un partido triunfó sin emplear herramientas de marketing político moderno fue la del Frejuli en 1973. La estrategia estuvo centrada en la militancia de trabajadores y estudiantes. Posteriormente en 1976 la dictadura militar apagó la democracia y escondió las urnas y el Estado de derecho. En 1983, Raúl Alfonsín se impuso en las urnas con una campaña impecable diseñada por el publicista David Ratto. El eslogan exponía: "Más que una salida electoral, es una entrada a la vida", en clara referencia al período oscuro y violento que caracterizó al país desde 1976 hasta 1983. En 1990 la aparición de los partidos catch all fue un fenómeno social al que tanto politólogos como comunicadores le destinaron ríos de tinta.
































