En nuestro país, marzo señala el comienzo de muchos procesos anuales. Sin embargo, hay uno que convoca a más de 6.753.000 niños, niñas y adolescentes, y que les garantiza un derecho indispensable para su desarrollo. Argentina está ante un nuevo desafío que llama a profundizar aciertos y a revertir errores que ya son permanentes en el tiempo. La educación pública, gratuita y de calidad no solo es una de las principales herramientas de transformación individual y colectiva, sino que, ante todo, es un derecho humano que el Estado debe respetar, garantizar y velar por su efectivo cumplimiento.


































