Finalmente llegó el momento de las preguntas cruzadas, donde cada candidato, en lugar de realizar una pregunta a quien le tocaba en cada momento, aprovechó para sentar alguna posición que había quedado desperdigada, o utilizar el momento de escasos 45 segundos, para profundizar o utilizar una réplica sobre algún tema que no había podido realizar anteriormente. Lo mismo ocurrió en el minuto de cierre, donde Bregman apostó a un discurso distinto a los de los demás, donde, por ejemplo, habló de la cuestión ecológica. Por su parte, Milei dijo que todos sus contrincantes hablaban como "marcianos, como si no tuvieran nada que ver con el desastre actual", y prometió que hay un futuro mejor posible, pero ese futuro es mejor si es liberal. Massa, luego de haber pedido disculpas por su gestión económica al principio, le habló a los frustrados. Les aseguró que hay tres caminos, "la vuelta al pasado", "un salto al vacío y a la locura", o "un gobierno de unidad nacional", luego de también haber invitado a todos los sectores partidarios a sumarse a su proyecto. Bullrich, en cambio, dijo que lleva "20 años luchando contra el kirchnerismo", que siempre le pusieron el pecho cuando estos dijeron que 'vamos por todos' y que ahora es "la batalla final". Por su parte, Juan Schiaretti volvió a hacer asimilaciones entre su plan de gobierno nacional con la provincia de Córdoba. Resta esperar si las lecciones aprendidas servirán para que alguno logre distinguirse en el próximo y último debate presidencial antes de las generales.