- En 2019 llegamos al gobierno en una coalición. Nunca formé parte del perottismo ni de Hacemos Santa Fe. Las coaliciones tienen eso y te dan libertades también. En muchas de las políticas públicas no he estado de acuerdo, y en algunas sí. Rescato las políticas que tienen que ver con el modelo productivista, las políticas de género. En otras estoy en franco desacuerdo, por ejemplo con las políticas de seguridad. Tenía la gran ilusión de aportar lo que había sido mi expertise en el Poder Judicial. Fui jueza penal en aquellos años difíciles donde el narcocrimen toma el volumen. Lo digo sin acusación a nadie en particular. Es un problema estructural a la que no le podemos poner una fecha de inicio y es muy presuntuoso poner una fecha de finalización. Superarlo va a requerir un acuerdo y de un pacto entre todos los sectores políticos. Por eso me interesa mucho la cuestión legislativa, me interesa que discutamos verdaderas leyes de seguridad. Leyes de seguridad que estén entramadas con políticas de Estado de salud, educación, desarrollo, inclusión. La seguridad no se discute solamente poniendo en crisis el rol de la policía, pidiendo más refuerzos de fuerzas federales, o planteando un mejoramiento de la justicia federal. Esto tiene que estar pero la trama narco-criminal se la disuelve con un programa de gestión en seguridad que es un programa normativo, un programa legislativo. Y tiene que ser pensado para que gobierna quien gobierne ese programa funcione. No es solo de dos o tres años. Hay que decírselo a la gente con toda claridad, hay que sincerarse. No es con enunciados heroicos.