El tiempo de pandemia, con el consecuente aislamiento social, preventivo y obligatorio que se tradujo, entre otros efectos, en la imposibilidad de realizar actividades y operaciones comerciales cara a cara, fue terreno fértil para las estafas virtuales. Eso lo sabe la Dirección Provincial de Promoción de la Competencia y Defensa del Consumidor que durante ese período confirmó cómo se incrementaban denuncias y reclamos.


































