-Creo que estamos en una etapa de la política donde hay un alto nivel de confusión. Por eso creo mucho más en que el freno a lo que está sucediendo lo va a poner la comunidad movilizada, defendiendo sus derechos, que la dirigencia política. En lo que refiere a la oposición amigable, creo que parte de una lectura errónea que es la idea de que como parte de su electorado estuvo junto a Javier Milei y una parte importante sigue creyendo, tiene que acompañarlo. Es una extraña dirigencia política que en vez de dirigir es dirigida por un determinado nicho electoral para no perder favores. Y a veces hay que hacer lo que hay que hacer en función de las convicciones y en función de los intereses de esos sectores de la sociedad que, a pesar de votar a tal o cual, están siendo agredidos en su interés objetivo. También está la otra parte de la dirigencia política, incluso un sector del peronismo, que mira las encuestas antes que mirar a la calle, la fábrica, el barrio, el claustro universitario, las escuelas y todo lo que sucede subterráneamente. Si uno mira exclusivamente las encuestas o espera para actuar los grados de popularidad de tal o cual dirigente, la verdad que no está pudiendo ponerle un freno a cuestiones que son profundamente lesivas del interés nacional y que pueden lastimar durante décadas a la Argentina si se aprueba algo como el RIGI que va a hipotecar el futuro nacional; y eso un dirigente político que sabe lo que significan estas cuestiones no lo puede acompañar.