Shockeada por la pandemia, la gestión provincial demoró en reaccionar. La mejora en la administración del proceso vacunatorio y la atención de la crisis sanitaria, el esfuerzo (en buena parte exitoso) de sostener la actividad productiva durante ella, y la posibilidad de lanzar finalmente la obra pública, sumaron puntos positivos, aunque a efectos electorales quizá demasiado tardíos. En tanto, logró implementar otras medidas de más directa percepción por la ciudadanía, como el boleto educativo gratuito y la Billetera Santa Fe, que el oficialismo provincial no sólo buscó capitalizar en auxilio de sus candidatos a todos los cargos, sino también, en el último tramo de la campaña, usar como disuasivo contra el voto en contra, amenazando con supuestas (y supuestamente plausibles) intenciones de los candidatos opositores de dejarlos sin efecto.