- Primero, no me gusta salir corriendo a las apuradas… Me gusta analizar los temas y en profundidad. No me gusta en una coyuntura minimizar la discusión profunda que es el federalismo y mucho más en lo que nos tocó vivir como provincia en el reclamo de deudas oportunamente realizados y en los fallos. Los fallos pueden gustarnos o no, pero se acatan. La señal de poner en duda algunas de estas situaciones no es buena, independientemente de que a uno le hubiese gustado que sea de otra manera. Se entiende que el gobierno tiene que buscar formas para poder hacer frente al pago que no puede desplegarlas de la noche a la mañana pero esa señal no es menor en la institucionalidad. La discusión de si es un punto más, ese recurso menos, la discusión donde está la pelea federal yo la quiero dar en serio. La pelea federal donde no oculte nadie de porqué tenemos el diferencial en las tarifas de luz, en gas, en combustibles, en el boleto del transporte. La infraestructura y distribución de los recursos nacionales que se aplican en el territorio. La falta de una ley de coparticipación es la causal de estas discusiones y acá la política tiene que hacer claarmente un mea culpa. La política es la responsable de no tener hoy nueva ley de coparticipación. En esto, no responsabilizo a gobernadores y ex gobernadores, responsabilizo a los ex presidentes y al actual. Nadie va a conseguir la adhesión de todas las provincias con un gobernador o sus legisladores que voten menos recursos para su provincia. No existe esa posibilidad. La voluntad real y concreta de los presidentes es que esos recursos discrecionales que tiene la Nación, en su parte no coparticipable, los tiene que poner a disposición. Con una parte de esos fondos, convoca a las provincias, acuerda un esquema de coparticipación y arrancamos. A veces por querer quedarse con algunos recursos más para poder asignarlo con cierta discrecionalidad al esquema provincial no ha llevado a juntar a todos y decirles que van a tener un poco más. Si Nación se queda con algo menos, tendremos un ordenamiento de coparticipación como me indica la Constitución reformado en 1994, no como me sugiere la Carta Magna. Quiero dar allí la discusión a fondo. Pongamos la ley sobre la mesa pero el presidente tiene la oportunidad de cerrar un capítulo que hasta aquí, ninguno de los presidentes desde 1994 lo ha hecho.