El pasado jueves 4 de julio, jefe de la Región 1 de la Policía de Investigaciones, Claudio Silva, rompió con su mano (y la culata de su arma) el cristal del conductor del auto que llevaba a dos de los delincuentes para arrebatarles la llave del coche. Todavía hoy tiene la cicatriz. Ese día, cerca del mediodía y en la zona portuaria de la capital provincial, el operativo fue el principio del fin de una de las bandas delictivas más importantes del país dedicada a las salideras bancarias. Este fin de semana, cayeron otros dos cómplices, pero todavía se busca a varios sospechosos más. Hay mucha información que se está analizando en una causa liderada por la fiscal María Lucila Nuzzo y que parece no tener techo.



































