Cuando nos enteramos en el propio Estadio Único de San Nicolás que iban a ser cinco las modificaciones en Colón, dos obligadas, es cierto, pero con las ausencias de los dos carrileros y la del arquero implicaban tres cambios más, que podían repercutir en el funcionamiento del equipo, la primera pregunta que nos hacíamos era si este Colón iba a responder a las necesidades del partido y fundamentalmente al nivel de juego que venía trayendo el elenco de Domínguez.


































