Desde la noche del gas-pimienta en La Bombonera, que no veo algo tan escandaloso como lo que la comodidad de un televisor con varias repeticiones trajo desde Asunción del Paraguay en el Defensores del Chaco con los fallos fallados de Olimpia-Colón. Fue tan alevoso lo del segundo gol, el de Eric Meza, que se empezaron a buscar excusas con el primer afano: "que estaba tapado el línea", "que estaba del otro lado", "que era muy finito". Ahora, los panqueques, pidiendo el VAR a gritos. Como si eso fuera solución. Vale recordar que a Colón, gracias a Trucco, lo perjudicaron con VAR y todo en el Tomás A. Ducó contra Huracán. O sea, con VAR y sin VAR, Colón choreado. En el torneo local y en la Copa Libertadores también.




































