Eduardo Domínguez es un entrenador que trata de asimilar de la mejor manera todo, tanto en los buenos momentos como también en los malos. El objetivo lo tiene bien definido y lo dice claramente: es el torneo local. Pero no lo expresa pura y exclusivamente porque ganó los cinco primeros partidos y se encamina en una posición de privilegio para lograr la clasificación para la ronda final o porque crea que el equipo está para campeón (algo que su personalidad jamás le permitiría decir por más que lo piense), sino porque les recuerda a todos que cuando a él lo buscaron, fue porque la posición en la tabla de promedios era muy comprometida. Domínguez llegó a Colón cuando el club estaba en el descenso y aquella victoria ante Rosario Central de hace un año (último partido pre-cuarentena) le dio la chance de salir de esa posición. Luego, la decisión de Afa de suprimir los descensos, en primera instancia y la de postergarlos hasta fines de 2022, permitió que Colón empezara a salir de ese pozo. Y fue clave lo de Domínguez, porque los seis partidos que se computaron para la tabla de promedios (el del debut con Central y los cinco de este torneo), fueron ganados.



































