Los que peinan canas o directamente no peinan nada recuerdan esa noche "casi psicodélica" contra Nueva Chicago, el día de la "re-re-inauguración". Ese partido quedó bautizado, por siempre, como "la noche de Migliónico", por el golpe que recibió "Gaviota" en al airea de parte del golero paraguayo y su increíble salida en camilla. Pocas veces una cancha pasó, en segundos, de griterío multitudinario a silencio de misa (gracias Pato), del gol al nocaut. "Había gente en los pasillos, nunca visto", se repite de esa noche. El tipeo, sin IA, lleva al 25 de agosto de 2001.

































