"El 8 de mayo de 1993 se jugaba en Santa Fe el clásico entre Colón y Atlético Rafaela, cuando ambos se encontraban en segunda división. La historia cuenta que luego de un primer tiempo en el que el aburrimiento se adueñó de la escena, el complemento ofreció un abanico de emociones y situaciones insólitas: a los 10 minutos el "Sabalero" ganaba 2 a 0 y llegaba a la cima del campeonato, "La Crema" jugaba con un jugador menos y todo parecía sentenciado pero alcanzó el empate. A dos minutos del final, una jugada desencadenó el momento más absurdo: el delantero de Colón Echaniz tuvo el gol del triunfo pero quedó en posición adelantada y así lo advirtió el juez de línea. El árbitro del partido ignoró la indicación de su colega y le dio continuidad de la jugada. Un defensor de Rafaela vio la bandera levantada y tomó la pelota con la mano, acción que provocó que el juez principal cobrara penal", explican las crónicas de la época.