Llegó al club en el invierno de 2019, cuando se producía la primera sangría de jugadores en un plantel exitoso que acababa de conseguir su segunda clasificación para la Sudamericana, de la mano de Madelón. Su posición natural es la de enganche. Y Madelón jugó casi siempre sin enganche. Tenía que adaptarse a otro puesto, con otras funciones y obligaciones. Podía pelear el lugar como carrilero, como media punta y hasta como un doble cinco. En ninguno de esos lugares encajaba en la consideración del entrenador. Le quedaba un último cartucho: "romperla" para convencerlo de cambiar el esquema. Sus aportes se daban en cuentagotas. No le alcanzaba con el buen manejo y una indiscutible capacidad creativa con la pelota.




































