Este balance es, ni más ni menos, que el reflejo de los números de la pandemia en Unión. Primera conclusión: bajaron considerablemente los recursos. De 1.227 millones del ejercicio anterior a 972 millones del actual, aunque también bajaron los gastos. Incluso los gastos de fútbol, que fueron de 573 millones en el ejercicio anterior y de 492 millones en el actual. La pregunta es: ¿por qué?. Y hay una explicación: en ese balance hay una fuerte incidencia de las ventas que se realizaron luego de dos campañas consecutivas con clasificación para la Sudamericana de la mano de Leo Madelón. La de Soldano había impactado en el balance anterior, el que cerró en 2019, pero en el de 2019-2020, se ubicaron las de Mauro y Bruno Pittón a San Lorenzo (2,5 millones de dólares limpios); la de Gómez Andrade (1.650.000 dólares netos), los 100.000 dólares de ejecución de la cláusula de Cavallaro y 250.000 dólares de la salida de Damián Martínez. De todos modos, no todo se cobró. Al cierre del balance -explicaban los dirigentes en una conferencia de prensa que se realizó hace casi un año- había en total 2.900.000 dólares por cobrar de San Lorenzo, Rosario Central y la MLS (la Liga norteamericana a la que fue transferido el colombiano Gómez Andrade). "Hoy, según los propios dirigentes se encargaron de señalar, todavía existe un monto aproximado a los 160 millones de pesos que el club tiene como acreencia, con San Lorenzo y Rosario Central como principales deudores", escribíamos en ese entonces. La realidad, es que hoy San Lorenzo sigue sin pagar y Unión empieza a accionar de una manera más eficaz para tratar de que el club de Tinelli y Lammens cumpla.