Unión afrontó situaciones similares en su historia. Sin ir más lejos, cuando se produjo el ascenso de Colón en el '95, luego de muchos años de militancia en la B, el club padecía no sólo por haberse quedado en la B, sino porque estaba al mando del síndico (o sea sin comisión directiva funcionando, porque el trabajo de Ricardo Tenerello en ese momento fue encomiable), sin jugadores, con la luz y el gas cortados. Sin embargo, desde ese lugar supo reconstituirse y al cabo de un año estaba en Primera y con una efervescencia que para muchos se constituyó en uno de los fenómenos más trascendentes de su historia. Fue clave un aspecto que identificó siempre a Unión: que aún en las diferencias -que en ciertos casos se hicieron fuertes y personales- acudían en ayuda de la institución cuando ésta lo requería.