Dentro de la poca disponibilidad en el mercado, Unión también recibe ofertas por sus jugadores. Por ejemplo, lo hizo Rosario Central con una oferta concreta por Franco Calderón. Hasta se habló de incluir a Diego Zabala en el paquete, en un puesto (el de volante por derecha) en el que Unión necesitaría sumar algo. Pero más allá de esa supuesta posibilidad, la realidad es que Unión le dijo que no a Central. Como también desechó tanteos que hubo por otros jugadores, caso Juan Carlos Portillo. "Hasta nos pidieron por jugadores que tienen uno o dos partidos", llegó a decirse. La idea es no desprenderse de nadie, salvo que sea una buena oferta con un buen ingreso en dólares. Por lo pronto, lo único que se materializó, en ese rubro, fue el préstamo de Franco Troyansky al Atlas mexicano. Y hay otro tema también, del que Unión viene renegando desde hace un largo tiempo: el incumplimiento de los clubes que se llevan a sus jugadores. Ocurrió con Rosario Central y San Lorenzo, incumplidores impertérritos más allá de que Central acercó cheques por lo que se adeuda de aquéllas negociaciones por Brítez, Zabala y Damián Martínez.