"Luis, yo se perfectamente que Unión debe vender, pero no me vendas dos jugadores en el mismo puesto", le pidió Gustavo Munúa al presidente de Unión. Spahn "se olvidó" y en un mismo mercado, a días del cierre del libro, vendió a Juan Ignacio Nardoni a Racing y a Juan Carlos Portillo a Talleres: o sea los dos "5" del mediocampo. Como siempre, en modo Sphan: en pesos y en cómodas cuotas, con cláusulas que sólo entienden quienes estudiaron en el Instituto Balseiro. "Estamos complicados con el descenso, no quiero que se vaya nadie más", imploró el traidor de Sebastián Méndez: en pleno torneo, se fue una de las figuras (el golero Santiago Mele, con ejecución de cláusula, sin dejar un solo peso al Junior de Barranquilla) y también se fue al Paranaense de Brasil el "3" titular, Lucas Esquivel. Y como no hay dos sin tres, llegó un día el "Kily" Cristian Alberto González: "Luis, más allá de los refuerzos que necesitamos sí o sí, tratemos que no se vaya nadie hasta diciembre". La respuesta de Luis Spahn, esta vez, superó todo: lo dejó a Unión sin sus dos figuras, vendiendo a Imanol Machuca a Brasil y liberando al colombiano Yeison Gordillo, que dicho sea de paso fue a reforzar el Vélez de Méndez, competidor directo del descenso en estas 14 fechas.


































