Vaya si no es exigente y desgastante esta Copa Sudamericana para Unión. Ya dio la sorpresa al quedarse con el primer puesto en un grupo en el que había al menos dos equipos "de Libertadores", como alguna vez dijo Munúa y se comparte el concepto: Fluminense y Junior (a cuyo delantero pretendió River -Borja- y no lo pudo llevar). Y ahora, Nacional, el tricampeón del mundo, el Boca o River de Uruguay, el club del que salieron grandes figuras, acostumbrado a ser protagonista de estas copas en un país tan futbolero como el nuestro y con tanta gloria e historia como el nuestro también. Quizás Conmebol debiera revisar -desde una humilde opinión- algunas cuestiones reglamentarias. Los equipos de la Sudamericana tienen que ganar el grupo y después se encuentran con rivales que vienen de la Libertadores , que salieron terceros y a los que se les brinda una segunda oportunidad que no tienen los de este torneo. En fin, algunos dirán que esto jerarquiza la Sudamericana. Puede ser verdad. Pero, a los que no tienen margen de error -porque deben ganar el grupo para seguir en carrera- se les pone ahora este obstáculo: el de enfrentar a equipos que bajan de la Libertadores, que salieron terceros y que tienen una segunda oportunidad (además de un ingreso económico ampliamente superior).




































