En cuanto al comportamiento de la gente, fue ejemplar. El hincha de Unión en su enorme mayoría, fue a la cancha a alentar al equipo. Se escucharon algunos silbidos al término del primer tiempo (sólo algunos, nada generalizado) porque más allá de que el partido estaba 0 a 0, tampoco hubo en esos primeros 45 minutos algo que se pudiera rescatar como positivo. Estudiantes terminó manejando mejor la pelota en el cierre de esa primera parte, creó un par de situaciones y esto volvió a instalar dudas en la gente. Insisto, no fue algo masivo ni nada que se le parezca. El segundo tiempo fue otra cosa. Unión supo madurar una victoria justa, Munúa leyó bien el partido, terminó armando línea de cinco atrás, hizo debutar Ludueña y en las pocas ocasiones (ya con el partido 2 a 0), que Estudiantes llegó con alguna chance, apareció Mele en el final con un par de atajadas. Pero volviendo a la actitud de la gente, en un estadio con 20.000 personas es posible que hayan existido algunos insatisfechos que se hayan manifestado. Era lógico esperarlo. Pero de ahí a un estado de tensión extrema o de presión negativa, hubo un trecho grandísimo. Esto no pasó. Y creo que la gente también dimensionó la entrega de todos, aún en los momentos en que el equipo defeccionaba futbolísticamente.