Mientras los grandes duermen, Unión está más despierto que nunca y metió un triunfazo para meterse arriba: podio para el Tate de Munúa con un partido menos (el suspendido contra Talleres). Adentro y afuera de la cancha, el final fue a toda orquesta. Un propio carnaval en invierno, a contramano de lo que marca el almanaque. Pero el que está de fiesta, la arma cuando quiere y como quiere. Y Unión armó un fiestón, con gargantas al límite, celulares de cotillón y un griterío interminable en un 15 de Abril que reventó de tatengues.



































