La situación de los comedores populares debido a los recortes nacionales es dramática. No solo porque ya no se cuenta con esa mercadería para volcar a las ollas, sino porque cada vez más gente se acerca por un plato de comida para poder subsistir, ante el feroz ajuste económico. El de la organización La Poderosa, de barrio Chalet, es uno de tantos ejemplos, mientras que otros directamente están cerrando.

































