-Creo que jugamos la semifinal como nos lo habíamos propuesto. Desde el minuto 1, cuando me decidí a entrar en política y expresé que quería ser el intendente de Santa Fe, me dijeron que estaba medio loco y que era la interna más difícil. Pero yo tenía en claro que si entraba en política no era para ir a un cargo legislativo, porque lo que me gusta es la gestión, y ello quedó demostrado en los 9 años al frente del hospital (Cullen), con dos cursos de posgrado en gestión. Y por más que me lo hayan ofrecido, no me daba para gobernador. Entonces sabía que quería llegar a la intendencia. Y así diseñamos la campaña, sabiendo que debíamos trabajar el doble que el resto. Fueron 100 días de lunes a domingo, 1015 actividades, 10 mil kilómetros recorridos por la ciudad. Hicimos el esfuerzo de llevar adelante una gran campaña territorial, de escucha, de caminar el corazón de cada barrio a la par del vecino. Y ello terminó dando el resultado.