La ola de inseguridad que se padece en todos los ámbitos territoriales, no sólo afecta las posesiones personales de la ciudadanía, sino que también complica el normal desarrollo de las actividades de los gobiernos hasta en las funciones más básicas, como poder cumplir con los servicios esenciales. Un ejemplo de ello es lo que ocurre en Santo Tomé, como consecuencia de los reiterados robos que sufren los dos obradores de la ciudad, principalmente el N° 1. En el espacio de trabajo más grande del distrito -ubicado sobre las calles Sarmiento y Martín Zapata, detrás del Cementerio Municipal, en el noroeste de la localidad-, se vienen produciendo numerosas entraderas y la sustracción de elementos vitales para las tareas cotidianas que se emprenden. En el último mes fueron 3 veces. Así lo confirmó a El Litoral Ricardo Méndez, secretario de Servicios Públicos del municipio local, quien manifestó su preocupación por lo sucedido puesto que complica todo lo planificado en estas épocas complejas.


































