“Mi abuelo me contó que cruzó la laguna caminando”. Cuántas veces se habrá escuchado este relato del siglo pasado en boca de algún santafesino. Aquello cuenta de bajantes históricas del río Paraná, que dejaron a la laguna Setúbal, el símbolo de la ciudad, casi en seco. La del ‘44, la de los ‘60, y más acá en el tiempo, la del 2009, entre otras marcas.

































