Es difícil volver a jugar, pensar en el planteo táctico, en la previa del partido, en la organización de la jornada, con todo lo vivido por un grupo de gente nucleado en el recientemente renacido Central Oeste de Recreo, la desaparición y el posterior hallazgo sin vida del cuerpo de Diego Román, un niño de 12 años. Pero bien sabemos todos que la vida sigue, que hay muchos niños que necesitan de un lugar donde crecer sanos, como lo necesitó Diego Román, y Central Oeste volvió a jugar, no fue un día fácil, pero todos sus integrantes deben estar en paz por su compromiso y determinación para con sus pibes, para ellos la frase “Justicia Para Dieguito” fue el grito silencioso en cada bandera que se colgó.



































