El clima caliente que se venía cocinando en Newell's, terminó de estallar el domingo por la noche, cuando el equipo dirigido por Gabriel Heinze cayó de local frente a Sarmiento de Junín, que hacía nueve partidos que no ganaba. Apenas el árbitro Mastrángelo pitó el final del partido, un coro de insultos y silbidos cayó sobre la figura del entrenador. El “Gringo”, con el que todos soñaban sentado en el banco del “Coloso”, se sumergió en el túnel en medio de agresiones y pedidos de renuncia. Unos minutos después, Heinze se sentó en la sala de conferencia de prensa, dijo que es un momento “triste y doloroso”, pero rechazó de plano la posibilidad de dar un paso al costado. Al menos por ahora.