Indudablemente, el artífice fue Bielsa y su obstinación rayana a lo enfermizo por obtener el máximo rendimiento posible y el triunfo. Ricardo Lunari, mediocampista de aquel Newell’s, afirma: “Era un equipo aceitado, trabajado. El funcionamiento fue trabajado muchísimo en entrenamientos larguísimos. Los entrenamientos de Bielsa eran muy largos. Duraban entre dos y dos horas y media. Hasta tres horas”. Lunari pondera también al plantel de aquella época que se dividía entre los cuatro más experimentados y los más jóvenes. El cuarteto de los más grandes fue Norberto Scoponi, Llop, el Tata Martino y el Negro Zamora. “Fue un logro de un grupo de jugadores que veníamos jugando dirigidos por Bielsa desde los 15, 16 años y llegamos casi todos juntos a la primera en el ’92”, explica Ricardo. “Ese equipo corría y ahogaba al rival durante los 90 minutos. No le dábamos respiro. Esa intensidad que ahora podemos ver en algunos equipos en aquel momento no se veía”, agrega Lunari. Sergio Stachiotti, defensor central en aquel grupo, asegura: “El plantel era muy poderoso. Con jugadores que en ese momento integraban la selección o que la integraron después. Con un estilo de juego muy aceitado. Los juveniles ya veníamos con Marcelo Bielsa trabajando cuatro años antes de llegar a primera en un selectivo que el club había formado en el cual la mayoría jugamos en reserva juntos. Nos ensamblamos con los jugadores que quedaban del ’88 que era una camada muy buena que logró el campeonato (el certamen largo de la temporada 1987/1988) también”.