En su relato, Strassburger narra: “Cuentan que la marca registrada del ‘Trinche’, la jugada por la cual se lo distingue y recuerda, es tan idílicamente futbolera que parece urdida en una convención de escritores estilo Soriano, Sasturain o Fontanarrosa. Una destreza que a Maradona o a Messi no se les vio nunca (la ‘Pulga’ todavía está a tiempo). Y que consiste en hacerle un caño al rival; y enseguida, en la misma jugada, hacérselo de nuevo. Ida y vuelta. Uno por acá, otro por allá. Como un torero. El doble caño sin duda es el epicentro de su leyenda, el mito que con apenas cuatro partidos en Primera, se las arregló para figurar entre los más talentosos de la historia local. Ahí nomás, junto a Maradona, Bochini, Alonso o Houseman, por nombrar sólo a sus contemporáneos”.

































