El partido que le convenía a Colón se dio hasta el gol de Unión. ¿Cuál era?, el partido con bajo ritmo, pocos espacios, más cortado que jugado, con mucha presión y marca, sin la posibilidad del ida y vuelta que a Unión le podía facilitar el partido. En ese sentido, hubo un buen trabajo de los volantes sabaleros, con Julián Chicco encimando a Luna Diale y Perlaza marcando el ritmo al que se debía jugar el partido. El problema estaba en los desbordes de Machuca, sin lugar a dudas el jugador más peligroso de Unión. Machuca ganaba en todos los aspectos: en el mano a mano en base a habilidad o en el desborde con velocidad. A Zenón se le complicaba en el duelo con Schott, pero igualmente había conexión con Corvalán y Aued, que se tiraba por ese costado. Y en ese juego colectivo, en esa sociedad, Unión también encontraba la chance del desborde y la complicación para el costado derecho de la defensa sabalera.


































