-Es así, periódico, pero lo que yo también he notado es que a nadie le gusta sincerar la realidad. Cuando fui ministro lo primero que hice fue sincerarla, porque si no las sincera, sobre una mentira no se puede construir un proyecto. Y hoy día uno observa que en las campañas electorales se promete todo y después no se hace nada. Se promete que vamos a bajar la pobreza, que vamos a crecer, que vamos a aumentar las exportaciones y el valor agregado, y esto y lo otro, y después…Lo que pasa es que, para gobernar, y sobre todo en momentos críticos, pero también para plantear una estrategia de desarrollo, hay que tener un plan. Y los gobiernos que han ido asumiendo, la verdad, no han tenido un plan integral, han ido actuado sobre la marcha, y además ha habido otros errores metodológicos, como la división del Ministerio de Economía, o las peleas del Ministerio de Economía con el Banco Central. Siempre es como que no se quiere afrontar los verdaderos problemas del país. Todos venimos hablando del desequilibrio regional. En la reforma de la Constitución de 1994 decía que en el 96 tenía que haber un cambio en el régimen de coparticipación federal y no se hizo. Siempre se habla de que hay que hacer una reforma impositiva, y nunca se hace. Que hay que hacer una reforma previsional, y nunca se hace. Y es como que nadie se anima a tomar el toro por las astas.