Pese a drásticos recortes de gastos vinculados a las jubilaciones, asignaciones familiares y provincias y obras públicas, en febrero las cuentas de la administración pública nacional cerraron con un déficit financiero de $186.635 millones. Economía pagó intereses por $1,1 billones (en especial al FMI), según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). El rojo fiscal no fue mayor porque se computaron $206.024 millones como ingresos de rentas del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS.


































