El Consejo Federal de Educación -que nuclea a los ministros de Educación de todo el país- aprobó un rediseño del operativo Aprender que cambia su lógica de aplicación, su frecuencia y su función dentro del sistema educativo.
Los cambios en el operativo nacional de evaluación apuntan a reducir la carga sobre las escuelas y mejorar el uso de los resultados. Las modificaciones fueron introducidas por el Consejo Federal de Educación.

El Consejo Federal de Educación -que nuclea a los ministros de Educación de todo el país- aprobó un rediseño del operativo Aprender que cambia su lógica de aplicación, su frecuencia y su función dentro del sistema educativo.
A partir del nuevo Plan Plurianual de Evaluación 2026-2030 (Resolución CFE 515/26) la prueba dejará de aplicarse con la dinámica conocida hasta ahora y pasará a un esquema bienal con alternancia entre operativos censales y muestrales, con un enfoque más centrado en el diagnóstico del sistema que en la devolución directa a las escuelas.
El cambio más relevante es la implementación de una “bienalidad con alternancia”. En la práctica, esto significa que una edición será censal, es decir, participarán todos los estudiantes del año evaluado; y la siguiente será muestral, con una selección representativa de escuelas y alumnos.
El ciclo se repetirá de manera sucesiva: un bienio censal, al siguiente bienio muestral, y así sucesivamente. De este modo, cada escuela volvería a tener resultados propios cada 4 años, y no cada 2 como ocurría en los últimos esquemas utilizados.
Cuando la evaluación sea censal, se mantendrán los reportes institucionales y la posibilidad de contar con información específica por escuela. En cambio, en los años muestrales, los datos servirán para análisis agregados -nacionales y jurisdiccionales-, sin devoluciones individualizadas para cada establecimiento.
Cabe destacar que, desde 2016, las pruebas Aprender se venían aplicando todos los años, alternando entre la evaluación censal de primaria (en 6° grado) y la de secundaria (en 5° o 6° año, según la jurisdicción), y también con cortes muestrales.
La resolución 515/26 -a la que tuvo acceso El Litoral- contiene un rediseño con un cambio de enfoque. El Operativo Aprender deja de ser el principal instrumento de retroalimentación pedagógica para las escuelas y pasa a cumplir un rol más acotado: diagnóstico del sistema educativo y monitoreo de tendencias a nivel nacional y provincial.
La devolución directa a las escuelas, en tanto, se desplaza hacia otros dispositivos, como las evaluaciones jurisdiccionales y la plataforma formativa Acompañar, que el Gobierno busca fortalecer como herramienta de uso cotidiano en el aula.
“La alternancia entre coberturas censales y muestrales tiene el propósito de reducir la carga operativa sobre el sistema en un contexto de proliferación de otras herramientas de retroalimentación pedagógica (como la plataforma Acompañar o las evaluaciones jurisdiccionales), sin dejar de garantizar la entrega de información a las instituciones educativas cada cuatro años. De esta manera, se amplían y ordenan los tiempos destinados a la devolución y al uso de los resultados a nivel institucional y al fortalecimiento técnico de los instrumentos”, fundamenta la resolución aprobada en la sesión de la 150º Asamblea del Consejo Federal de Educación realizada el día 17 de marzo de 2026.
Además, se sostiene que una menor frecuencia permitirá mejorar el uso de los resultados. Según el documento, evaluar más seguido no necesariamente mejora los aprendizajes si no hay tiempo suficiente para procesar la información, discutirla y traducirla en decisiones pedagógicas. En ese sentido, el nuevo esquema busca abrir un intervalo mayor entre operativos para que docentes, directivos y autoridades puedan trabajar con los datos antes de una nueva medición.
El tercer argumento apunta a la calidad técnica: espaciar las pruebas permitiría fortalecer el diseño de los instrumentos, mejorar la comparabilidad en el tiempo y profundizar los análisis estadísticos.
Asimismo, la resolución del CFE sostiene que -entre diciembre 2025 y marzo 2026-, 22 de las 24 jurisdicciones reportaron desarrollo e implementación de herramientas de evaluación propias, con diferentes objetivos. “Este dinamismo subnacional ubica a la evaluación como política pública también a nivel jurisdiccional, entendida como una herramienta estratégica para la planificación, el seguimiento y la mejora de las políticas educativas en función de los contextos locales”, sostiene.
Según el cronograma del nuevo plan plurianual, el calendario proyectado será el siguiente: en 2026 una evaluación censal en 3° grado (lectura y matemática); en 2027 prueba censal en 5º/6º año de secundaria (lengua y matemática); en 2028 prueba muestral en 3º y 6º grado de primaria; en 2029 prueba muestral en 5º/6º año de secundaria; en 2030 prueba censal en 3º y 6º grado de primaria.
En cuanto a contenidos, se consolida un “núcleo estable” en Lengua y Matemática, consideradas áreas troncales. Otras disciplinas, como Ciencias, podrán incorporarse de manera rotativa o con menor frecuencia. A su vez, se suma un énfasis específico en la alfabetización inicial, con evaluaciones orientadas a los primeros años de la primaria, en línea con las políticas prioritarias del Gobierno en ese campo.