Marzo fue de incertidumbre por la suspensión de clases presenciales, mayo de inquietud por retrasos en los pagos de cuotas, julio de preocupación por el estado de las cuentas. Los meses de pandemia transitaron con dificultades para la educación privada. Pero septiembre tuvo una particularidad exclusiva de nuestra provincia. Contradiciendo el decreto nacional de congelar aranceles hasta noviembre, Santa Fe habilitó aumentos en las escuelas de esta gestión.



































