“No recuerdo una escena en particular dado que los libros me han llegado de una forma casi natural”. El padre de Nicolás estudió periodismo y es un gran lector. “Había mandado a hacer unas largas tablas de madera para amurar a la pared. Los estantes rodeaban toda la habitación. De modo que un cuarto entero estaba dedicado a la literatura y al periodismo”. Así comienza a relatar sus inicios con la literatura. Luego continúa “La recuerdo enorme: solía treparme a los estantes buscando los libros más gruesos. Recuerdo uno en especial “Y Dios entró en La Habana”, de Manuel Vázquez Montalbán.



































