Pero la verdad que el proceso es hermoso, es como la vida misma, no siempre es igual, la data baja de cualquier manera, una melodía que se te ocurrió silbando, un verso que tenía buenas palabras, pero te cuesta hilarlas. Por lo general a mí me aparece primero la sucesión de acordes de la mano con la melodía de la voz, todo junto, trato de guiarme por la intuición, pero cuando no me sale voy a la teoría de la armonía, algunas canciones me salieron en una tarde y con otras estuve 2 meses para definir un verso. Después voy buscándole palabras a esa melodía, sueltas, hasta que encontré una que calza perfecto, yo creo que el sonido de las letras al combinarse formando una palabra tiene música, tiene que rimar con la melodía, la primera palabra que encuentro que cumple con esa “regla” la dejo fijada y después busco como escribir algo que llegue a esa palabra. Eso es lo único que tienen en común todas mis letras, todas empezaron con una palabra que me gusto como quedaba insertada en la melodía.