Y contó cómo abordó la situación, que tenía más factores en contra que a favor: "En el momento tuve un aire de muchísima cordura. Me vi el brazo todo salido, salía sangre para todos lados y dije ‘bueno, me fracturé, alguien podría hacerme un torniquete’ con una tranquilidad que no sé de dónde salió". En la isla no contaban con los servicios necesarios para tratar una lesión de esa magnitud y eso no fue todo, ya que la pesadilla continuó para el hijo de Carmen Barbieri. "Llegamos a la guardia, me suben a una silla de ruedas y sin querer agarran un zócalo y me tira al piso. Me rompí la nariz, tengo la nariz toda rota. No sé en qué momento Resto del Mundo se transformó en Jackass", recordó con humor.