Para Pablo Tibalt, responsable de Estudio Barnó, director de la obra “Modositas” y uno de los artífices del encuentro, “la primera edición es un poco lo que impulsa el deseo de seguir trabajando en el armado de un festival, y de esta segunda edición. Lo que nos dejó es la hermosa sensación de que el marco de un festival, en función de un eje temático, potencia lo que algunos espectáculos están queriendo expresar o comunicar. En el caso del festival Cruzo Desvío veíamos cómo tres espectáculos armados desde diferentes universos o imaginarios, pero que tenían que ver con la ‘putez’, con el varón gay, se potenciaban al estar enmarcados en un festival: en su llegada al público, en las lecturas posibles sobre esas, en cómo algunos testimonios de la ‘vida real’ previos a las funciones predisponían o ajustaban de alguna manera la mirada de los espectadores frente a los materiales.