Parece lógico pensar que un rey o una reina necesita estar pendiente de su teléfono móvil. Pero no tiene por qué ser así. El rey Harald de Noruega ha conseguido prescindir de él hasta los 83 años. Exactamente fue el año pasado cuando tuvo su primer teléfono móvil, y no porque hubiera tareas urgentes que le requirieran estar pegado al móvil, sino que la pandemia le obligó a hacerle hueco en su vida.


































