La vida cultural de la Santa Fe de antaño fue tan pródiga como heterogénea. Por sus espacios culturales pasaron artistas de la jerarquía de Arthur Rubinstein, Claudio Arrau y Andrés Segovia. Pero también pasaron por los márgenes de la Setúbal otros con menos difusión internacional, pero cuyo hálito llega hasta nuestros días bajo la forma de un legado cultural de enorme valor. Tales son los casos, por ejemplo, de los pianistas Raúl Spivak y Lía Cemaglia Espinosa, quienes ofrecieron una serie de conciertos a finales de los años 40 que fueron muy valorados por su virtuosismo.



































