—Tengo una intuición. Me parece que después de tanto derrumbamiento de la institución del amor, si yo me retiro ahora o me quedo mordiendo la cola entre preguntas, sería deshonesto. Necesito estar a la altura de una frase que publiqué en el libro y asumirla: "el amor no es un hogar, es una obra en construcción". Es importante que yo ayude o me exponga o sugiera de qué manera se empieza esa construcción… o, por lo menos, poner yo el cuerpo y ser ese ratón que hace el experimento. Eso es lo que se tiene que venir. Estaba empezando a escribir las canciones que van a ser parte de este nuevo disco (no quiero adelantar nombre, nada, porque cambio de opinión), pero siento que el paradigma todavía está tomando forma y me puede llegar a sorprender a mí misma. Así que con mucha paciencia, estoy poniendo en práctica en la cotidianidad mis palabras para que me estallen en la cara, si es necesario, y escribir finalmente el tercer disco. Es, un poco, un trabajo etnográfico dentro de mí misma y en mis alrededores.