Las artes y las ciencias exactas pueden parecer disciplinas muy separadas. Sin embargo, muchas formas de arte se basan en la física y otras especialidades. La ciencia también puede “crear” música, por ejemplo registrando en distintas frecuencias las emisiones producidas en un evento cósmico o en un fenómeno cuántico. Queda claro, entonces, que son campos que pueden enriquecerse uno al otro y que no actúan disociados.

































