Puede que en una reunión de diez, veinte o más años con los compañeros escolares te sientas cómodo mencionando que es una locura la cantidad de años que pasaron e incluso a gusto recordando los viejos tiempos (y el hecho de que quedaron muy, muy atrás). En cambio, tocar los temas de política o tu situación económica pueden sentirse tan delicado como caminar en un cuarto entre rayos láser.



































