“El 15 de noviembre de 1573 era domingo. No hubo misa. Garay, lo dice él mismo, no consiguió un sacerdote que le acompañara. Los que había en Asunción, apenas podían moverse de viejos. Con sus mejores ropas y sus mejores armas, que por otra parte, eran las únicas, pues entre Garay y los pocos españoles que le siguen en esta aventura, han tenido que proveer de ropa, de armas y de caballos a los mancebos de la tierra, se reúnen todos en un cuadrado de tierra que será la plaza de armas”, se desprende del citado texto.