El Tribunal Supremo de EE.UU. está conformado por nueve jueces con puestos vitalicios y que tienen el poder de cambiar las leyes del país durante décadas. En concreto, juegan un papel crucial en temas como el aborto, los derechos de los migrantes, la privacidad, la pena de muerte y la tenencia de armas. Los magistrados son nombrados por el presidente y, luego, deben ser confirmados por el Senado. Actualmente, los republicanos tienen mayoría en el Senado y su líder, Mitch McConnell, se ha comprometido a someter a voto a la candidata de Trump para el Tribunal Supremo.