El inicio de la huelga despertó la solidaridad de distintos actores políticos bolivianos. El expresidente Carlos Mesa valoró el "sacrificio personal” que asume Áñez "para enfrentar la autocracia y la brutalidad masista, que vulnera todos sus derechos, la mantiene en un encierro vergonzoso y quiere someterla a un juicio espurio”. Rómulo Calvo, del Comité pro Santa Cruz, sostuvo que se trataba de "un encarcelamiento injustificado y un juicio absurdo” los que han llevado a Áñez a "protestar drásticamente desde su celda”. El también expresidente Jorge Quiroga, en tanto, criticó los "atropellos” contra la política. "Qué enorme contraste entre su coraje y la cobardía de los que ayer huyeron, y hoy la someten a su cruel guillotina”, sostuvo.