En 2018, expertos en enfermedades infecciosas de la Universidad de Hong Kong se encontraron con un paciente inusual. El hombre de 56 años, que se había sometido a un trasplante de hígado, mostraba funciones hepáticas anormales sin causa aparente. Las pruebas encontraron que su sistema inmunitario estaba respondiendo a la hepatitis E, pero en realidad no pudieron encontrar la cepa humana del virus de la hepatitis E (HEV) en su sangre.



































